Bruce Lee. Un artista de la vida.

«No se trata de aumentar cada día, sino de reducir cada día. El grado más elevado de la práctica conduce siempre a la sencillez. Es la práctica mediocre la que conduce a los adornos. De modo que no se trata de cuántos conocimientos fijos hemos acumulado; se trata, más bien, de lo que podemos aplicar en la vida.»

«Muchos filósofos se cuentan entre esas personas que dicen una cosa y hacen otra. La filosofía que profesa una persona suele ser bastante distinta de aquella por la que rige su vida. La filosofía corre el riesgo de convertirse cada vez más en algo que solo sirve para ser declamado. La filosofía no es «vivir», sino que es una actividad relacionada con el conocimiento teórico, y la mayor parte de los filósofos no están dispuestos a vivir las cosas, sino simplemente a teorizar sobre ellas, a considerarlas. Y considerar una cosa supone mantenerse fuera de ella, resueltos a establecer cierta distancia entre ella y nosotros.»

«Supongamos que varias personas formadas en diversas modalidades de las artes del combate acaban de presenciar una contienda. Estoy seguro de que cada una de ellas dará una versión diferente de lo que ha visto. Es muy comprensible, pues no podemos ver un combate «tal como es». A un boxeador, practicante de lucha libre, karateca, yudoca, practicante de kung-fu o cualquier otra persona formada en un método determinado la ciegan el punto de vista elegido y tenderá naturalmente a «interpretar» el combate en virtud de los límites de su condicionamiento particular.

Todo intento de describir el combate dará, en realidad, una idea parcial de la totalidad del combate, debido a las preferencias y aversiones de cada uno. El combatir como tal, de manera sencilla y total, no puede venir dictado por nuestro condicionamiento como artista marcial «chino», «corenao» o «lo que sea». La verdadera observación comienza cuando estamos libre de pautas prefijadas. La libertad de expresión se produce cuando estamos más allá de los sistemas.»

«Muchos practicantes de artes marciales suelen ser artistas de segunda mano. Rara vez aprenden a expresarse a sí mismos por sus propios medios. Se dedican, más bien, a seguir fielmente una pauta impuesta. Es verdad que muchos pueden haber alcanzado una «eficacia rutinaria», tal como la esboza o la marca esa pauta determinada. Pero no han llegado a comprenderse a sí mismos, pues en último término el conocimiento del arte marcial significa conocerse a sí mismo. Por eso, no debemos seguir ciegamente una pauta estéril. Esto tendría el efecto de oprimir y distorsionar nuestro desarrollo natural. En vez de ello, nos encontramos a nosotros mismos por medio del autoestudio, la conciencia flexible y la autoexpresión. Este conocimiento de uno mismo es un proceso continuo, y el artista que posee esta cualidad se expresa con la máxima libertad.

La libertad es una cosa que no se puede predefinir y la fluidez sin dudas consiste en no resistirse al fluir natural no rítmico, oponiéndole nuestros patrones parciales preestablecidos. A la parcialidad sesgada y preformulada le falta la flexibilidad necesaria para afrontar la totalidad que cambia constantemente. Muchos diferentes «estilistas» se han convertido en robots insensibles y encasillados. Se transforman en esas mismas formas organizadas, víctimas de los condicionamientos que se les han transmitido desde hace milenios. Un artista marcial no es nunca una réplica de tal o cual estilo. Decididamente, no es un producto sino un individuo vivo, que siempre es más importante que el sistema».

SINOPSIS

«Bruce Lee es un icono cultural del siglo xx, reconocido en todo el mundo como un extraordinario artista marcial y actor. Pero también fue un pensador profundo. Para él, las artes marciales, más que un simple ejercicio de disciplina y destreza física, eran una vía de autorrealización. Este libro, que se nutre de sus cuadernos privados, nos permite acceder a un mundo en el que práctica y reflexión, vida y pensamiento, se complementan y evolucionan.

Lector voraz y comprometido, Lee escribió extensamente, sintetizando el pensamiento de Oriente y Occidente en una filosofía personal única. Compilado a partir de sus propios escritos, este libro explora su pensamiento sobre el kung-fu, la filosofía y la psicología, su poesía, su trabajo como actor y sus ideas sobre el desarrollo personal, permitiéndonos apreciar la profundidad y evolución de sus ideas.

Bruce Lee aspiró ante todo a ser un «hombre de verdad», a expresar su auténtico ser en todos sus proyectos e iniciativas. Buscó ser no solo un artista marcial, sino «un artista de la vida». Sus palabras nos inspiran y alientan en la tarea cotidiana del autoconocimiento para encontrar, en última instancia, nuestro propio camino.

«Bruce era un brillante y sutil filósofo que se inspiraba en la vida cotidiana. Lo que más le interesaba era descubrir quién era, por lo que siempre sugería: “Conócete a ti mismo”. Solíamos hablar del tema durante horas.» Steve McQueen

«Vacía tu mente, sé informe, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza se convierte en la taza. Si pones agua en una botella se convierte en la botella. Si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede golpear. Yo soy agua. Sé como el agua, amigo mío.» Bruce Lee

«Bruce Lee era conocido como un artista marcial asombroso, pero también era un pensador profundo. Dejó siete volúmenes de escritos sobre los más diversos temas, desde la física cuántica hasta la filosofía.» John Blake, CNN

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