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David Bohm. Sobre la creatividad.

Un requisito previo para la originalidad es sin duda que una persona no se sienta inclinada a imponer sus ideas preconcebidas sobre un hecho cuando está ante él. Más bien ha de estar dispuesta a aprender algo nuevo, incluso aunque esto signifique que las ideas o conceptos con los que se siente identificada se derrumben.”

La originalidad y la creatividad empiezan a emerger, no como algo que es el resultado de un esfuerzo por alcanzar una meta planeada y formulada, sino como el subproducto de una mente que está logrando un orden de funcionamiento casi normal. Ésta es la única forma en que pueden surgir la originalidad y la creatividad, pues cualquier intento de alcanzarlas a través de acciones o ejercicios planificados es una negación de la propia naturaleza de lo que uno espera conseguir. Por esta razón, la originalidad y la creatividad sólo se pueden desarrollar si suponen la fuerza esencial que impulsa el verdadero primer paso.

Esto significa que dar el primer paso depende de cada persona por sí misma, sin seguir a otra o nombrar a otra como autoridad para que le diga lo que es la creatividad y le aconseje cómo alcanzarla. A menos que empecemos a descubrirla por nosotros mismos, en lugar de querer alcanzar la aparente seguridad de los patrones de acción predefinidos, no haremos más que engañarnos y malgastar nuestras fuerzas. Darnos cuenta de este hecho es muy difícil. Sin embargo, hemos de conseguir percatarnos de ellos, y determinar que nuestro funcionamiento psicológico cuando seguimos cierta clase de patrones es la mismísima esencia de lo que significa ser mediocre y mecánico.”

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SINOPSIS

He aquí un libro fascinante que explora a fondo el cada vez más vigente tema de la creatividad. El autor, no sólo se enfrenta a la creatividad latente en toda mente humana, sino que examina y aclara la presencia de la creatividad en la naturaleza y en el universo. Se trata de manifestaciones distintas de un mismo y misterioso dinamismo. También hay una creatividad común en el arte, la ciencia, el espíritu religioso e incluso en mil aspectos de la vida cotidiana. Existe una estética de la investigación científica, igual que existe una “ciencia” de la creación estética. Desgraciadamente, existen también una serie de bloqueos culturales y de dualismos -abstracto/concreto, intelecto/intuición, interior/exterior, absoluto/relativo- que son los que se oponen al desarrollo natural de la creatividad. Más aún, la agilidad de la mente humana viene sofocada por la apatía social y por lo que el autor denomina “fantasías mecánicas”. El resultado es que se considera como “normal” lo que es un verdadero estado de subdesarrollo creativo.”

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