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Douglas McGregor. El lado humano de las empresas.

Cada uno de nosotros nace dentro de una relación de relativamente completa dependencia. Como bebés y niños pequeños no sobreviviríamos a menos de que nos cuiden por completo. El proceso de crecer implica un gradual cambio fuera de este estado de dependencia conforme nos volvemos capaces de tomar más y más responsabilidades.

El producto final, sin embargo, no es la independencia. Ningún individuo en la sociedad es completamente independiente. La interdependencia es una característica central de la sociedad moderna y compleja. En todos los aspectos de la vida dependemos uno del otro para alcanzar nuestras metas. Nosotros no cosechamos nuestros propios alimentos, hacemos nuestra propia ropa, proporcionamos nuestra propia transportación o refugio, o nos educamos a nosotros mismos. Hemos aprendido que como sociedad podemos tener más de todo lo que deseamos al especializarnos individualmente. Sin embargo, el precio de la especialización es la dependencia de otros.

Crecer y aprender a vivir en este complejo de relaciones interdependientes no está libre de conflictos emocionales. Nuestras necesidades emocionales contrarias y las ansiedades son profundamente influyentes. No importa cómo las resolvemos al crecer, seguimos sensibles cuando nos colocan en una situación que se parece, aunque sea remotamente, a la dependencia de la infancia. Ser un subordinado en una organización significa ser colocado en una relación de dependencia que tiene los suficientes elementos de la primera para ser sensibles y, bajo ciertas condiciones, explosivos.

El fin deseable en el proceso de crecimiento es la habilidad de encontrar el equilibrio -tolerar ciertas formas de dependencia sin estar excesivamente frustrados, y al mismo tiempo ser autónomos en algunos aspectos sin ansiedad excesiva. Algunos de nosotros nunca aprenderemos a tolerar aún una cantidad moderada de dependencia con comodidad. Seguimos siendo rebeldes. Cualquier indicio del ejercicio personal de autoridad sobre nosotros es amenazador. Otros tendemos a ser infelices si estamos demasiado tiempo solos. Nos gusta apoyarnos en los que están arriba y estar seguros hasta cierto grado de la protección y la seguridad. La variación de estos patrones es, por supuesto, infinita. Cualquier cosa que sea, algunos de nosotros alcanzamos cierto grado de madurez emocional que nos hace capaces de aceptar la dependencia con completa objetividad. Las relaciones dependientes son sensibles.”

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SINOPSIS

Publicado originalmente en 1960, llegó a ser la biblia en el mundo del management. La revolucionaria teoría Y de McGregor, que sostiene que los individuos son automotivables y autodirigibles, influyó en los grandes gurús del management como Peter Drucker y Warren Bennis. Esta edición comentada, muestra como los líderes de hoy han incorporado exitosamente los métodos de McGregor en los estilos y prácticas de la administración actual, para mejorar las habilidades de liderazgo, crear equipos de trabajo efectivos, proporcionar retroalimentación, lograr un gran desempeño así como cultivar el valor de un lugar de trabajo bien administrado.”

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