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Henry David Thoreau. Sobre el deber de la desobediencia civil.

“Toda votación es una especie de juego, como las damas o el backgammon con un débil matiz moral, un juego con el bien y el mal, con cuestiones morales; y el apostar lo acompaña naturalmente. La reputación de los votantes no está en juego. Deposito mi voto, quizá guiado por la justicia; pero no me concierte vitalmente que esa justicia deba prevalecer. Estoy dispuesto a dejar eso a la mayoría; cuya obligación, por consiguiente, nunca excede la de la conveniencia. Hasta votar por la justicia no significa hacer nada por ella: es tan solo expresar débilmente a los demás tu deseo de que debería prevalecer. Un hombre prudente no dejará la justicia en manos del azar, ni deseará que prevalezca mediante el poder de la mayoría. Hay poca virtud en la acción de las masas. Cuando al final la mayoría vote por la abolición de la esclavitud, será porque le es indiferente, o porque ya casi no quede esclavitud que ser abolida con su voto. Ellos serán entonces los únicos esclavos. Sólo puede apresurar la abolición de la esclavitud el voto de aquel que hace valer su propia libertad con su voto.”

Si la injusticia forma parte de la necesaria fricción de la maquinaria del gobierno, que siga, sí, que siga: quizá con el desgaste se suavice, y con toda seguridad la máquina acabará rompiéndose con el uso. Si la injusticia tiene un muelle, una polea, una manivela o una correa exclusivamente para ella, entonces tal vez puedas considerar si el remedio no será peor que la enfermedad; pero si es de naturaleza que requiere de ti que seas agente de la injusticia para con otro, entonces digo: Rompe la ley. Haz que tu vida sea una contrafricción para detener la máquina. Lo que tengo que hacer es observar, en cualquier circunstancia, que no me presto al mismo mal que condeno.”

SINOPSIS

“Figura singular y enemiga de convenciones, el estadounidense Henry D. Thoreau (1817-1862) desarrolló una obra fértil y heterogénea impregnada de un individualismo y de una integridad radicales. Si su obra más conocida, “Walden”, fue el resultado de su voluntad de experimentar la libertad y la vida autosuficiente en la naturaleza, en sus «Diarios», ensayos y conferencias fue consignando su propia construcción como persona. Su ideología fue heterodoxa, radical, casi libertaria, antiimperialista y antiesclavista, y su influencia en los movimientos contemporáneos de desobediencia civil, desde Gandhi a nuestros días, ha sido enorme. De su discurso, tan firme como revolucionario, y que por otro lado, lejos de haber perdido actualidad, se revela hoy más que nunca como un referente para una sociedad asustada y secuestrada por poderes tan difusos como sospechosos, son excelente muestra los cuatro ensayos reunidos en este volumen -«Una vida sin principios», “Desobediencia civil”, «La esclavitud en Massachusetts» y «Apología del capitán John Brown»- que la introducción de Juan José Coy ayuda a situar en el contexto oportuno.”

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