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Henry David Thoreau. Walden.

No todos los libros son tan planos como sus lectores. Es probable que en ellos haya palabras dirigidas exactamente a nuestra situación, que si pudiéramos de verdad oír y entender, serían más saludables para nuestras vidas que la mañana o la primavera, y posiblemente conferirían un nuevo aspecto a la apariencia de las cosas. Más de un hombre ha iniciado una nueva época de su vida a partir de la lectura de un libro. Quizá exista el libro que explique nuestros milagros y nos revele otros nuevos. Aquello que hasta el momento nos ha resultado indecible, podríamos encontrarlo enunciado en algún lugar. Esas mismas preguntas que nos perturban, intrigan y desconciertan se les ocurrieron a su debido tiempo a todos los sabios; ninguna fue omitida y cada uno de ellos las respondió de acuerdo a sus habilidades, sus palabras y su vida.”

Perderse en los bosques es una experiencia tan sorprendente y memorable como valiosa. A menudo, durante una nevada, incluso durante el día, tomamos un camino bien conocido y, sin embargo, a partir de un cierto momento es imposible reconocer la ruta que lleva a la ciudad. Se trata de un recorrido que hemos hecho un millar de veces, pero no podemos reconocer ni un detalle, nos resulta tan extraño como si camináramos por Sibera. Y de noche, naturalmente, la perplejidad es mucho mayor. En nuestros paseos más triviales nos orientamos de forma constante e inconsciente, como hacen los pilotos, gracias a ciertas balizas y promontorios bien conocidos, y aunque vayamos más allá de nuestro recorrido habitual, siempre tenemos en mente la situación de algún cabo próximo; sólo cuando estamos totalmente perdidos -y sólo hace falta hacer girar a un hombre sobre sí mismo con los ojos cerrados para que se halle desorientado en este mundo-, tomamos conciencia de la inmensidad y de la extrañeza de la naturaleza.

Con cada despertar, ya sea de un sueño o de una abstracción, el hombre tiene que aprender de nuevo lo que son los puntos cardinales. No nos encontramos con nosotros mismos hasta que no estamos perdidos, o en otras palabras, hasta que no perdemos el mundo y podemos reconocer dónde estamos y cuál es la infinita extensión de nuestras relaciones.”

SINOPSIS

“En el verano de 1845 Thoreau abandona la casa familiar de Concord y se va a vivir a una cabaña que él mismo ha construido junto a la laguna de Walden. Pero Thoreau no se marcha a los bosques para «jugar a la vida», sino para «vivirla intensamente de principio a fin», y a partir de esa experiencia, que se prolongó durante dos años, escribió uno de los clásicos fundamentales del ensayo moderno: Walden. ¿Qué es entonces Walden? Tanto un experimento literario sin precedentes como un manual para la buena vida: un libro escrito contra toda servidumbre y prejuicio, a favor de la felicidad como única riqueza del ser humano. Walden es una defensa de la vida libre y salvaje, así como una crítica feroz de la sociedad, sus costumbres y sus imposiciones, que apenas han variado desde la época de Thoreau hasta la nuestra. Walden es un cuestionamiento radical y directo de la institución del trabajo como adocenamiento y del mercado como único dios, así como una lúcida defensa de la simplificación de la vida y del camino que nos lleva a perseguir su esencia y sus placeres cotidianos.”

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