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Ígor Stranvinsky. Poética musical.

“La función judicial supone una serie de sanciones de las cuales carece la opinión. De un modo enteramente abusivo, a mi manera de ver, se erige al público en jurado, dejando a su arbitrio que se pronuncie sobre el valor de una obra. Ya es bastante con que se le llame para que decida el porvenir de esa obra.

La suerte de la obra depende, sin duda, en último término, del gusto del público, de las variaciones de su humor, de sus costumbres; en una palabra, de sus preferencias, pero no de su juicio como sentencia sin apelación.

Les llamo la atención sobre este punto tan importante: consideren, de un lado, el esfuerzo consciente y la paciente organización que exige la composición de una obra de arte, y, del otro, el carácter prematuro del juicio, necesariamente improvisado, que sigue a su presentación. Entre los deberes de quien compone y los derechos de quienes juzgan, la desproporción es notoria, puesto que la obra ofrecida al público, cualquiera que sea su valor, es siempre el fruto de estudios, de razonamientos y de cálculos que implican todo lo contrario de una improvisación.”

“Mi libertad consiste, pues, en mis movimientos dentro del estrecho marco que yo mismo me impongo para cada una de mis empresas.

Y diré más: mi libertad será tanto más grande y profunda cuanto más estrechamente limite mi campo de actuación y me imponga más obstáculos. Lo que me libra de una traba me quita una fuerza. Cuanto más se obliga uno, mejor se libera de las cadenas que traban el espíritu.”

“La función del creador es pasar por el tamiz los elementos que recibe, porque es necesario que la actividad humana se imponga a sí misma sus límites. Cuanto más vigilado se halla el arte, más limitado y trabajado, más libre.

Por lo que a mí se refiere, siento una especie de terror cuando, al ponerme a trabajar, ante la infinidad de posibilidades que se me ofrecen, tengo la sensación de que todo está permitido. Si todo me está permitido, lo mejor y lo peor; si ninguna resistencia se me ofrece, todo esfuerzo es inconcebible; no puedo apoyarme en nada y toda empresa, desde entonces, es vana.”

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