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Karen Offen. Feminismos europeos, 1700-1950. Una historia política.

La pasada tarde, un caballero que parecía un tanto escéptico respecto de las ventajas de nuestro congreso, me preguntó, “Bien, madame, ¿qué gran verdad ha proclamado al mundo?”. Le repliqué, “Señor, hemos proclamado que la mujer es un ser humano”. Él se rió. “Pero, madame, eso es un tópico”. Así es, pero cuando este tópico, que todo el mundo acepta con una sonrisa cuando se trata tan solo de una cuestión de palabras, sea reconocido por las leyes humanas, el rostro del mundo se transformará. Ciertamente, entonces, no tendríamos necesidad de reunirnos en un congreso para pedir los derechos de la mujer.”

Desafiando a la sabiduría establecida, Jenny d’Héricourt se reveló como una combatiente hecha y derecha, que habló de tú a tú a los hombres en las guerras del conocimiento. Invocando la ley del progreso, trazó una teoría de la formación del género. Las modificaciones orgánicas, añadía ella, tienen su lugar en el cerebro, que es, “por esencia, modificable”. Ahora hay mujeres que tienen una educación masculina, que están en posesión de facultades racionales, del mismo modo que hay hombres que sobre todo despliegan sentimientos. “Es radicalmente falso”, señalaba ella, “que la naturaleza hiciera a los hombres racionales y a las mujeres emocionales; son la educación y la moral las que los hicieron así: los sentimientos y la racionalidad se distribuyen por igual. El cerebro es el instrumento del progreso”. La mente puede no tener sexo, pero el cerebro sin género requiere ejercicio para desarrollarse.

No más naturaleza de las mujeres, destino de las mujeres, funciones de las mujeres, no más esfera de las mujeres. Las mujeres, igual que los hombres, están en el camino hacia la “independencia individual”. Finalmente, las mujeres han de dejar de pedir sus derechos y empezar a tomarlos. Han de seguir siendo mujeres, sin emular los hábitos o los aires masculinos, y deben aliarse en solidaridad con otras mujeres. “La victoria”, insistía D’Héricourt, “pertenecerá a aquellas que estén unidas por el afecto y por un fin común, que sepan cómo atreverse y cómo actuar”.”

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