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León Tolstói. ¿Qué es el arte?

“Se dice que las mejores obras de arte no tienen necesidad de estudio para ser entendidas Si una persona no puede comprenderlas directamente, ha de haber conocimientos necesarios para que pueda hacerlo, y se da el caso de que no existe conocimiento alguno de esa naturaleza, y que nadie puede explicar el valor de las obras de arte. Se nos dice también que, para comprender estas obras, debemos verlas, leerlas y oírlas muchas veces. Se trata, al parecer, de acostumbrarse a ellas, pero no de explicarlas. No hay duda de que los hombres se acostumbran a todo, incluso a lo peor. Se puede uno acostumbrar a la mala alimentación, al aguardiente, al tabaco y al opio; de igual modo puede uno acostumbrarse al arte malo. Eso es precisamente lo que sucede. El arte se diferencia de las demás formas de actividad mental en que su lenguaje es comprensible para todos, y que todos pueden sentirse emocionados por él. Las grandes obras de arte lo son precisamente porque todos pueden entenderlas perfectamente. Si una creación artística no conmueve a los hombres no es porque esos hombres carezcan de gusto e inteligencia, sino porque el arte es malo, o no es arte en absoluto. El arte se diferencia de las restantes formas de actividad mental en que es captado por las personas sin tener en cuenta su estado de desarrollo y de educación. El fin del arte es hacer comprensibles cosas que en forma de ideas no serían asequibles a todos. El hombre que recibe una verdadera impresión artística siente que ya conocía lo que el arte le está revelando, pero que no era capaz de expresarlo. Si es objetivo del arte expresar emociones, ¿cómo se puede afirmar que no se entiende? Un hombre del pueblo lee un libro, admira una pintura, asiste a un drama o escucha una sinfonía, y no experimenta ninguna emoción. Se dice que es porque no puede comprender. Se le garantiza que se le va a enseñar algo; mira, y no ve nada. Y entonces se le responde que es porque su vista no está preparada para un espectáculo de esa naturaleza. Pero esa persona sabe que ve muy bien y si no ve lo que le han prometido que vería deduce que la culpa la tienen aquellos que, habiéndole asegurado que vería algo, no le enseñan nada. Argumentar que si el arte no conmueve a determinadas personas es porque los hombres son estúpidos, esto, además de ser de una soberbia desmedida, es un absurdo, como lo sería que un enfermo aconsejara a un hombre sano que guardara cama.”

“Si una obra de arte es buena, el sentimiento, moral o inmoral, expresado por el arista, se transmite a los demás hombres. Si logra transmitirlo, y ellos lo sienten, sobran las explicaciones. Si no es capaz de comunicar nada, ninguna explicación bastará para remediarlo. La obra del artista no puede ser explicada. Si hubiera podido explicar sus sentimientos con palabras, se habría expresado con palabras. Si ha utilizado el arte para expresarse, es, sin duda, porque no podía comunicar las emociones por otra vía. ¿Qué puede decirse de la risa o de las lágrimas que contribuyen en alguna medida a emocionarnos? Cuando un hombre trata de explicar el arte con palabras, pone de manifiesto su incapacidad para sentir la emoción artística. Y, efectivamente, así sucede. Por extraño que pueda parecer, los críticos han sido siempre hombres menos accesibles que el resto de mortales a la transmisión del arte. Suelen ser, con frecuencia, escritores competentes inteligentes y cultos, pero cuya capacidad para sentirse emocionados por el arte está corrompida o atrofiada. Esa es la razón de que sus escritos hayan contribuido históricamente, y sigan contribuyendo, a corromper el gusto del público que lee sus obras y se fía de ellos. Estas son las consecuencias que la crítica genera. Y casi tan desastrosa como ella es la enseñanza, responsable en gran medida de la perversión del arte de nuestro tiempo. Cuando el arte se situó de espaldas al arte de un pueblo entero y se dirigió exclusivamente a los ricos, se profesionalizó: en el momento en que hizo del arte una profesión, se inventaron métodos para su enseñanza; las personas decidieron seguir esa profesión, comenzaron a estudiar esos métodos; y surgieron las escuelas profesionales, clases de retórica o de literatura en las escuelas públicas, academias de pintura, conservatorios de música y de arte dramático. Todas esas instituciones tienen por finalidad la enseñanza del arte. Pero el arte, como hemos dicho es la transmisión a otras personas de un sentimiento experimentado por el artista. ¿Cómo puede enseñarse esto en las escuelas?”

“La obra de arte verdadero elimina la diferencia entre el hombre a quien se dirige y el artista. Y en esta esta supresión de toda distancia entre los hombres, en esta unión entre el público y el artista, reside la principal cualidad del arte.” 

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