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Mario Vargas Llosa. Elogio de la educaci贸n.

La vocaci贸n literaria no es un pasatiempo, un deporte, un juego refinado que se practica en los ratos de ocio. Es una dedicaci贸n exclusiva y excluyente, una prioridad a la que nada puede anteponerse, una servidumbre libremente elegida que hace de sus v铆ctimas (de sus dichosas v铆ctimas) unos esclavos. Como mi amigo de Par铆s, la literatura pasa a ser una actividad permanente, algo que ocupa la existencia, desborda las horas que uno dedica a escribir e impregna todos los otros quehaceres, pues la vocaci贸n literaria se alimenta de la vida del escritor ni m谩s ni menos que la longil铆nea solitaria de los cuerpos que invade. Flaubert dec铆a: 鈥淓scribir es una manera de vivir鈥. S铆, quien ha hecho suya esta hermosa y absorbente vocaci贸n no escribe para vivir, vive para escribir.”

Muchas veces me ha ocurrido, en ferias del libro o librer铆as, que un se帽or se me acerque con un libro m铆o en las manos y me pida una firma, precisando: 鈥淓s para mi mujer, o mi hijita, o mi hermana, o mi madre; ella, o ellas, son grandes lectoras y les encanta la literatura鈥. Yo le pregunto, de inmediato: 鈥溌縔, usted, no lo es?驴No le gusta leer?鈥. La respuesta rara vez falla: 鈥淏ueno, s铆, claro que me gusta, pero yo soy una persona muy ocupada, sabe usted鈥. S铆, lo s茅 muy bien, porque he o铆do esa explicaci贸n decenas de veces: ese se帽or, esos miles de miles de se帽ores iguales a 茅l, tienen tantas cosas importantes, tantas obligaciones y responsabilidades en la vida, que no pueden desperdiciar su precioso tiempo pasando horas y horas enfrascados en una novela, un libro de poemas o un ensayo literario. Seg煤n esta extendida concepci贸n, la literatura es una actividad prescindible, un entretenimiento, seguramente elevado y 煤til para el cultivo de la sensibilidad y las maneras, un adorno que pueden permitirse quienes disponen de mucho tiempo libre para la recreaci贸n, y que habr铆a que filiar entre los deportes, el cine, el bridge o el ajedrez, pero que puede ser sacrificado sin escr煤pulos a la hora de establecer una tabla de prioridades en los quehaceres y compromisos indispensables de la lucha por la vida.”

Una humanidad sin lecturas, no contaminada de literatura, se parecer铆a mucho a una comunidad de tartamudos y de af谩sicos, aquejada de tremendos problemas de comunicaci贸n debido a lo basto y rudimentario de su lenguaje. Esto vale tambi茅n para los individuos, claro est谩. Una persona que no lee, o lee poco, o lee s贸lo basura, puede hablar mucho pero dir谩 siempre pocas cosas, porque dispone de un repertorio m铆nimo y deficiente de vocablos para expresarse. No es una limitaci贸n s贸lo verbal; es, al mismo tiempo, una limitaci贸n intelectual y de horizonte imaginario, una indigencia de pensamientos y de conocimientos, porque las ideas, los conceptos, mediante los cuales nos apropiamos de la realidad existente y de los secretos de nuestra condici贸n, no existen disociados de las palabras a trav茅s de las cuales los reconoce y define la conciencia. Se aprende a hablar con correcci贸n, profundidad, rigor y sutileza, gracias a la buena literatura, y s贸lo gracias a ella. Ninguna otra disciplina, ni tampoco rama alguna de las artes, puede sustituir a la literatura en la formaci贸n del lenguaje con que se comunican las personas. Los conocimientos que nos transmiten los manuales cient铆ficos y los tratados t茅cnicos son fundamentales; pero ellos no nos ense帽an a dominar las palabras y a expresarnos con propiedad: al contrario, a menudo est谩n muy mal escritos y delatan confusi贸n ling眉铆stica, porque sus autores, a veces indiscutibles eminencias en su profesi贸n, son literariamente incultos y no saben servirse del lenguaje para comunicar los tesoros conceptuales de que son poseedores. Hablar bien, disponer de un habla rica y diversa, encontrar la expresi贸n adecuada para cada idea o emoci贸n que se quiere comunicar, significa estar mejor preparado para pensar, ense帽ar, aprender, dialogar, y, tambi茅n, para fantasear, so帽ar, sentir y emocionarse. De una manera subrepticia, las palabras reverberan en todos los actos de la vida, aun en aquellos que parecen muy alejados de lenguaje. 脡ste, a medida que, gracias a la literatura, evolucion贸 hasta niveles elevados de refinamiento y matizaci贸n elev贸 las posibilidades del goce humano, y, en los relativo al amor, sublim贸 los deseos y dio categor铆a de creaci贸n art铆stica al acto sexual. Sin la literatura no existir铆a el erotismo. El amor y el placer ser铆an m谩s pobres, carecer铆an de delicadeza y exquisitez, de la intensidad que alcanzan educados y azuzados por la sensibilidad y las fantas铆as literarias. No es exagerado decir que una pareja que ha le铆do a Garcilaso, a Petrarca, a G贸ngora y a Baudelaire ama y goza mejor que otra de analfabetos semiidiotizados por los programas de televisi贸n. En un mundo aliterario, el amor y el goce ser铆an indiferenciables de los que sacian a los animales, no ir铆an m谩s all谩 de la cruda satisfacci贸n de los instintos elementales: copular y tragar.”

SINOPSIS

“驴Qu茅 es un gran libro? 驴Leer nos hace mejores? 驴Por qu茅 dedicar nuestro tiempo a la ficci贸n? Mario Vargas Llosa responde a estas preguntas con intensa pasi贸n literaria. Este es un alegato contra la idea de la literatura como pasatiempo de lujo y a favor de considerarla irremplazable para la formaci贸n de individuos libres.

A lo largo de la historia, algunos libros han cambiado el mundo. Han transformado la manera en que nos vemos a nosotros mismos y a los dem谩s. Han inspirado el debate, la discordia, la guerra y la revoluci贸n. Han iluminado, indignado, provocado y consolado. Han enriquecido vidas, y tambi茅n las han destruido. Taurus publica las obras de los grandes pensadores, pioneros, radicales y visionarios cuyas ideas sacudieron la civilizaci贸n y nos impulsaron a ser quienes somos.”

Rebajas

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