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Norbert Elias. Sobre el tiempo.

Alguna vez leí la historia de un grupo de hombres que ascendían cada vez más por una desconocida y ya de por sí alta torre. Las primeras generaciones lograron subir a la quinta planta, las segundas, a la séptima, las terceras, hasta la décima. Con el tiempo, los descendientes llegaron al centésimo piso. Y entonces se vino abajo la escalera. Los hombres se instalaron en la centésima planta y con el tiempo se olvidaron que sus antepasados habían vivido siempre en un piso inferior y no recordaron más cómo habían llegado a esa altura. Se veían a sí mismos y al mundo desde la perspectiva de esa planta, sin saber cómo se había llegado hasta allí. Más aún, consideraban como simplemente humanas las representaciones que se hacían desde la perspectiva de su planta. El esfuerzo inútil por resolver un problema que en el fondo es simple, como el del tiempo, es una prueba de que se olvida el pasado social. Por el contrario, cuando se acuerda uno de él, se descubre uno a sí mismo.”

El presente es tan breve e inasible, que no tiene duración y, al parecer, no es más que el nexo entre el pasado y lo venidero, además de que, por su inestabilidad, no está nunca en el mismo lugar, y todo cuanto recorre lo arranca del futuro y lo coloca en el pasado.”

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SINOPSIS

El ensayo de Norbert Elias ‘Sobre el Tiempo’ ocupa un lugar destacado entre sus estudios sociológicos, por cuanto formula y desarrolla aquí algunas de sus principales opiniones sobre un tema central de nuestra tradición cultural. De modo particular pretende demostrar que lo que llamamos tiempo no es ni un dato ‘a priori’ de la naturaleza humana (Kant), ni una propiedad inmanente de la naturaleza no-humana, sino más bien el resultado de una síntesis humana que sólo puede entender quien la refiera a ciertos procesos sociales.La experiencia del tiempo, tal como se vive hoy en día, se diferencia de estadios más primitivos del desarrollo de las sociedades por la continuidad. Mientras que las sociedades primeras delimitaban el tiempo de acuerdo con sus necesidades, siguiendo ciertos momentos y ocasiones, las actuales disponen de una retícula rigurosamente subdividida en unidades temporales, trabadas entre sí: las horas, los días, los meses, los años, etc. Dicha retícula domina toda su vida. La presencia omnímoda y la fuerza del sentimiento del tiempo que de ello resulta contribuyen poderosamente a que experimentemos el ‘tiempo’, aun sin quererlo, como algo independiente que existe por su cuenta.”Este ensayo de Elias ejemplifica las dificultades con que se enfrenta el desarrollo de los medios y símbolos de la orientación humana en su afán por llegar a un plano superior de síntesis, que Elias ha ido elaborando a través de diversos conceptos del ‘tiempo’.”

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