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Paulo Freire, Ira Shor. Miedo y osadía.

“Podemos aprender a ser libres estudiando nuestra falta de libertad. Esta es la dialéctica de la clase liberadora. Es un un lugar donde pensamos críticamente sobre las fuerzas que interfieren en nuestro pensamiento crítico. Así, las clases liberadoras iluminan las condiciones en las que nos encontramos para ayudarnos a superar esas condiciones.”

“Los profesores que se manifiestan, se organizan o se desvían del currículo oficial sirven de ejemplo, y su destitución no es olvidada por los que quedan.”

“Esta imagen de libertinaje, al contrario de una medida sopesada, permitió que los elitistas y conservadores juzgaran la creatividad, la experimentación y la ruptura con la tradición significaban una ausencia de seriedad y rigor. La educación liberadora no es ninguna pedagogía permisiva y sin dirección.”

“Debemos ser simples; sin embargo, simplicidad no significa caricaturizar a los estudiantes como si fueran bobalicones. Ser sencillo es tratar el objeto con seriedad, con radicalismo, con profundidad, pero de forma suficientemente accesible como para que pueda ser entendida por los otros, cuya experiencia intelectual es diferente de la nuestra. El lenguaje simplista reduce el objeto de estudio a la caracterización de sí mismo. Cuando se devalúa el objeto, se termina por devaluar a la audiencia. Y devaluar a la audiencia a la que te diriges es elitismo.”

SINOPSIS

Este libro piensa una pedagogía transformadora a partir de las dificultades cotidianas de los profesores: cómo motivar a los alumnos, cómo lograr un equilibrio entre el currículo oficial y las necesidades que surgen en el aula, qué lugar dar a la lectura de los clásicos, cuál a los acontecimientos que sacuden el mundo real, cómo impulsar el debate y la reflexión. Miedo y osadía interroga las horas agitadas del aula desde la sabiduría de quienes se reconocen maestros y militantes de una sociedad más igualitaria.

Pero abrazar una pedagogía liberadora, basada en el diálogo, y apartarse de la pedagogía tradicional, que supone la transferencia de conocimientos del profesor al alumno, puede suscitar muchos temores: ¿acaso no puede poner en riesgo la autoridad de quien enseña, y hacer que sus alumnos incluso sospechen de su capacidad y su experiencia? Miedo y osadía, una iluminadora conversación a fondo entre Paulo Freire y su discípulo Ira Shor, es un libro central para entender los desafíos y los riesgos de ese pasaje. Los autores sostienen que el aula es el espacio de exploración donde el conocimiento se produce, no donde simplemente se lo transmite; ponen en su justo lugar la modalidad de la “clase expositiva”, que puede ser un momento fecundo en el marco de un intercambio dinámico; defienden la importancia del rigor y de la disciplina de estudio, que nunca implican memorizar información sino apropiarse de los textos al poder leer sus cruces con el contexto de producción y de lectura.

Contra la celebración banal del diálogo, postulan un trabajo profundo, serio, con los temas de cada materia, en el que el profesor cumple un papel orientador que nunca se convierte en una posición de mando. Y contra las pedagogías que se limitan a sugerir un repertorio de metodologías, reivindican una educación que, si bien no podrá por sí sola transformar el mundo, es capaz de estimular la autonomía y el pensamiento crítico.

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