Aristóteles. Metafísica.


Protágoras decía que el hombre es la medida de todas las cosas, que es lo mismo que decir que la realidad es lo que a cada uno le parece. Siendo esto así, resulta que una misma cosa es y no es, es mala y es buena y es todas las demás afirmaciones opuestas, ya que muchas veces ocurre que una misma cosa les parece hermosa a unos y a otros lo contrario, y el hombre es la medida de todas las cosas. Dar crédito por igual a las opiniones y a las fantasías de los que se contradicen entre sí es una necedad, pues es obvio que, necesariamente, una de las partes se equivoca. Esto se ve claramente en el ámbito del conocimiento sensible: en ningún caso ocurre que un cosa les parezca dulce a unos y lo contrario a otros, a no ser que el órgano que siente y juzga los sabores esté viciado o dañado en alguna de las partes. Si eso es así, a unos habrá que tomarlos como medida de las cosas, pero a los otros no se les debe tomar; y esto que digo vale igualmente para lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo, y demás cualidades de este tipo.


En general, es absurdo apoyarse en las cosas de aquí abajo, que se ven siempre cambiantes y no permanecen nunca en el mismo estado, para juzgar acerca de la verdad: la búsqueda de la verdad se ha de llevar a cabo a partir de los seres que permanecen siempre en el mismo estado y que no son susceptibles de sufrir cambio alguno, como los cuerpos celestes que no presentan unas veces tales características y otros veces tales otras, sino que son siempre los mismos y no participan de ningún cambio."

"Cuando decimos que el adulto procede del niño, entendemos que lo generado procede de lo que está generándose y lo completo de lo que está completándose. Y siempre hay una realidad intermedia: de la misma manera que entre el ser y el no ser hay una generación, así también lo que está generándose se halla entre lo que es y lo que no es. Un estudiante está generando un sabio, y a eso es a lo que nos referimos cuando decimos que un sabio procede de un estudiante."

"Que el acto es anterior en el concepto es evidente, pues lo potente en sentido primario es potente porque puede actualizarse; me refiero, por ejemplo, a que el que construye es el que es capaz de construir, el que ve es el que es capaz de ver, y lo visible es lo que puede ser visto. El mismo razonamiento se aplica también en todos los demás casos, de manera que el concepto y el conocimiento del acto han de ser necesariamente anteriores al conocimiento de la potencia. Al ocuparnos de la substancia, dijimos que todo lo que se genera se genera a partir de algo y por la acción de algo, siendo esto último idéntico en especie a lo generado; de ahí que se piense que es imposible ser constructor si nunca se ha construido nada o ser citarista si nunca se ha tocado la cítara, pues el que aprende a tocar la cítara aprende tocándola, y así ocurre también en todos los demás aprendizajes.


El acto es anterior a la potencia en cuanto a la substancia; en primer lugar, porque lo posterior en la generación es anterior en la forma y en la substancia, y porque todo lo que se genera se encamina hacia un principio, es decir, hacia un fin; el acto es un fin, y la potencia se concibe en virtud del acto. En efecto, los animales no ven para tener vista, sino que tienen vista para ver, y así también el arte de la construcción es para construir, y la ciencia teórica para teorizar; sin embargo, no se teoriza para poseer la ciencia teórica (salvo en el caso de aquellos que aprenden con la práctica, y de todas maneras éstos no teorizan sino limitadamente, pues si no fuera así significaría que no tienen necesidad de teorizar). La obra es el fin, y el acto es la obra, y por eso la palabra acto deriva de obra y tiende a significar entelequia."

© ALFONSO DEL CORRAL