Nikolaus Harnoncourt. La música como discurso sonoro.


"A la larga, la educación musical no se puede limitar a enseñar en qué parte del instrumento uno ha de colocar los dedos para conseguir un determinado sonido y a obtener cierta agilidad. Una formación de marcada tendencia técnica no produce músicos sino acróbatas vacíos."

"Pues si la música se aleja de su público, no es por culpa de la música ni por culpa del público. En cualquier caso no es por el arte en general ni por la música, sino por la situación espiritual de la época. Ahí habría que cambiar algo: puesto que la música es necesariamente un reflejo del presente, si se quisiera cambiar la música, habría que cambiar primero el presente. No es una crisis de la música, sino que la música refleja una crisis de su tiempo.



"Estoy seguro de que no existe en la actualidad nadie que no quiera volver a escuchar las obras que ya conoce y en lugar de ellas prefiera escuchar sólo obras nuevas. Somos como niños que quieren volver a oír una y otra vez el mismo cuento porque nos acordamos de determinadas bellezas que experimentamos en la primera escucha.


Si no conseguimos volver a interesarnos por aquello que no conocemos -sea viejo o nuevo-, volver a encontrar el sentido del efecto que ejerce la música -un efecto sobre nuestro espíritu y sobre nuestro cuerpo-, entonces hacer música carecerá por completo de sentido. Entonces habrá sido también un esfuerzo vano el de los grandes compositores al llenar sus obras con mensajes que hoy no nos llegan, que no comprendemos en absoluto. Si en sus obras sólo hubieran querido expresar la belleza, que hoy es lo único que significa algo para nosotros, bien se podrían haber ahorrado mucho tiempo, esfuerzo y penalidades."

© ALFONSO DEL CORRAL