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Shunryu Suzuki. Mente Zen, mente de principiante.

Pero, sin ciertas reglas, no se logra nunca la perfecta libertad. La gente, especialmente la gente joven, piensa que la libertad consiste en hacer lo que a cada uno le da la gana, que en el Zen no se necesitan reglas. Pero para nosotros es absolutamente necesario guardar ciertas reglas. Esto no significa estar siempre bajo control. Mientras se siguen reglas hay siempre oportunidad de liberarse. Tratar de obtener la libertad sin tener conciencia de las reglas no significa nada. Es para adquirir esta perfecta libertad para lo que practicamos el zazén.”

Mediante la instrucción podemos llegar a entender nuestra naturaleza humana. Pero esa instrucción no es nosotros mismos, es una explicación sobre nosotros. De modo que aquel que se apega a la instrucción o al maestro comete una gran equivocación. En cuanto uno halla un maestro, tiene que dejarlo y mantenerse independiente. El maestro se necesita para poder independizarse. Siempre que no nos apeguemos a él, nos mostrará el camino hacia nosotros mismos. Uno tiene un maestro por sí mismo, no por el maestro.”

Después de practicar por cierto tiempo se da uno cuenta de que no es posible hacer progresos rápidos y extraordinarios. Por mucho que se esfuerce, todo progreso viene poco a poco. No es como salir bajo una lluvia torrencial y saber cuándo ya se está mojado. En la niebla uno no sabe que se está mojando, pero a medida que se camina va mojándose poco a poco. Cuando la mente abriga ideas de progreso es posible que diga «¡oh, este paso lento es terrible!». Pero en realidad no lo es. Cuando nos mojamos en la niebla es muy difícil secarse. Por eso no hay que preocuparse porque el progreso sea lento. Es como estudiar un idioma extranjero. No se lo puede hacer de repente. Repitiendo una y otra vez, se acaba por dominarlo. Así se practica el Soto. Se trata de progresar poco a poco; quizás ni siquiera se espera progresar. Sólo basta con ser sinceros y hacer un esfuerzo total en todo momento.”

Mientras se tenga cierta idea definida del futuro o alguna esperanza respecto de éste, no es posible tomar totalmente en serio el momento actual. Se dirá «puedo hacerlo mañana o el año que viene», en la creencia de que algo que existe hoy existirá mañana. Aunque uno no está esforzándose mucho, se espera siempre que si se sigue cierto camino, se alcanzará algo prometedor. Pero no hay camino fijo que exista permanentemente. No hay un camino establecido para nosotros. Tenemos que encontrar el propio camino en todo momento. Cualquier idea o camino establecidos por otra persona, por muy perfectos que sean, no son el verdadero camino para nosotros.”

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SINOPSIS

En la mente del principiante hay muchas posibilidades; pero en la del experto hay pocas.” Así comienza uno de los libros más queridos sobre el Zen. Pocas veces un pequeño puñado de palabras como estas ha ofrecido una enseñanza tan fértil. De un plumazo, esa simple frase corta la perenne tendencia de los estudiantes a acercarse tanto al Zen que no ven en qué consiste este. Una enseñanza instantánea en la primera página, y esto solo es el principio. En los cuarenta años que han transcurrido desde su publicación original, Mente zen, mente de principiante, se ha convertido en uno de los grandes clásicos de la espiritualidad moderna, muy querido, continuamente releído y profusamente recomendado como el mejor libro que se puede leer sobre el Zen. Suzuki Roshi presenta las bases -desde los detalles de la postura y la respiración en zazen hasta la percepción de la no dualidad- de un modo que, además de ser notablemente claro, resuena con la alegría de la comprensión desde la primera hasta la última página.”

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